lunes, 17 de enero de 2011

#Capítulo 16

Ella se está tomando un relajante baño con aceites iluminado por la tenue luz de unas velas perfumadas cuando rompe ese clima de tranquilidad. Abre los ojos, se incorpora y alcanza su móvil, que está vibrando sobre una banqueta donde se encuentra también su toalla esperando para recibirle con su acogedor calor. Cuando echa un vistazo en la pantalla parpadeante, decide mirar una segunda vez, ya que no cree lo que sus ojos están viendo: Carlos llamando. Alarga su su brazo y alcanza a coger el móvil justo antes de que cuelgue. Duda unos segundos en contestar la llamada, pero el móvil deja de vibrar en ese instante. Segundos después vuelve a llamarle. Justo en el momento en el que va a pulsar la tecla verde, se despierta. 
Ha sido un sueño muy extraño. 
Se incorpora en la cama y, por un instante, se plantea la pregunta de si realmente le gustaría que eso ocurriese. Mientras busca la respuesta no en la cabeza, si no en el corazón, se da cuenta de que todo esto ha soñado porque alguien está llamando a su móvil.
Pero ha tenido suerte, no ha tenido que encontrar una respuesta a esa pregunta recién planteada; es su padre quien le está llamando. Es curioso, su padre está ahora trabajando en el hospital y nunca le llama mientras trabaja.
-¿Papá?
-Hola cariño. Oye, quería preguntarte algo.
-Sí claro.
-Ayer, con el chico este que saliste... ¿Cómo se llamaba?
-¿Le ha pasado algo?- Preguntó ella sobresaltada.
-No, bueno, sí.
-Pero, está bien, ¿no?
-Sí, sí. No es nada grave de verdad. Simplemente se ha fracturado el tabique nasal y tiene el labio partido, pero ya se ha ido a su casa. Es solo que lo ha traído a urgencias el padre y cuando le he reconocido, me acerqué a él para preguntarle pero no me ha contado mucho, salvo que fue por una pequeña discusión anoche. Por eso quería saber si tú sabías algo.
-Voy a su casa, no me esperes para comer -dijo ella en un ataque de pánico al temer que no fuese una simple pelea.
-¿Quieres que llame a tu madre para que te acerque ella? Sino puedo ir contigo después de comer, cuando llegue de trabajar.
Pero, a esas alturas, ella ya se encontraba en la puerta de la casa decidida a averiguar qué había pasado realmente pero, sobre todo, asegurarse de que su amigo estuviese bien.
Al fin y al cabo, es justo lo que él habría hecho por ella.

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